El Aeropuerto de Vigo Peinador (IATA: VGO) se asoma sobre España's wettest major city desde una meseta y abre sus puertas cada año a cientos de miles de pasajeros que vienen a recorrer antiquísimas rutas de peregrinación, explorar la espectacular costa atlántica de las Rías Baixas y cruzar a Portugal del Norte con una facilidad que ningún otro medio de transporte iguala del todo. El aeropuerto gestiona en torno a un millón de pasajeros anuales —modesto en comparación con Madrid o Barcelona, pero imprescindible para una región geográficamente alejada, económicamente singular y culturalmente orgullosa de su identidad.
Lo que Galicia tiene en abundancia —paisaje verde y dramático, marisco extraordinario y una belleza melancólica empapada de lluvia— lo ofrece en parte a costa de la previsibilidad meteorológica. Vigo recibe más de 1.500 mm de precipitación anual, situándola entre las ciudades más lluviosas de la España peninsular. Su posición costera en el margen atlántico hace que los sistemas meteorológicos lleguen con escaso margen de preaviso, y la ubicación del aeropuerto en una colina a aproximadamente 261 metros sobre el nivel del mar lo expone directamente a la niebla de advección que puede formarse, espesarse y persistir durante días.
Si tu vuelo en Vigo Peinador llegó a su destino final con más de tres horas de retraso, fue cancelado con menos de 14 días de antelación o te denegaron el embarque de forma involuntaria, es muy probable que tengas derecho a una compensación de hasta 600 € por pasajero en virtud del Reglamento CE 261/2004.



