El Aeropuerto de Palma de Mallorca (código IATA: PMI, código ICAO: LEPA) no es únicamente el tercer aeropuerto más concurrido de España en términos anuales — en los meses pico del verano opera a densidades de pasajeros que rivalizan con los grandes aeropuertos hub del continente, convirtiéndolo simultáneamente en uno de los más impresionantes y más exigidos de la Unión Europea. Situado a 8 kilómetros al este del casco histórico de Palma, en la costa suroeste de la isla de Mallorca, el PMI actúa como portal aéreo de las Islas Baleares y registra más de 40 millones de pasajeros en un año normal. En los meses de julio y agosto únicamente, el aeropuerto gestiona más de seis millones de viajeros, un volumen que somete a tensión extrema cada elemento de su infraestructura, desde el edificio terminal principal hasta las posiciones de estacionamiento en la plataforma, los equipos de asistencia en tierra y la gestión del tráfico aéreo.
Para los millones de pasajeros que pasan por PMI cada verano, esta presión operativa se traduce en un riesgo significativamente elevado de perturbaciones del vuelo. Si te mantuvieron esperando en la pista mallorquina durante tres horas bajo el calor mediterráneo, te informaron de que tu vuelo chárter de Condor o TUI no saldría hasta la mañana siguiente, o te denegaron el embarque porque la aerolínea había sobrevendido el avión, es muy probable que tengas derecho a una compensación económica bajo el Reglamento CE 261/2004. Esta guía explica con precisión qué te corresponde, por qué las características operativas del PMI hacen especialmente sólidas las reclamaciones, y cómo funciona el proceso.



