El aeropuerto de Fuerteventura (IATA: FUE, ICAO: GCFV) es la principal puerta de entrada a la segunda isla más grande del archipiélago canario: un paisaje volcánico, tostado por el sol y barrido por el viento, cuya brisa casi constante y sus 3.000 horas anuales de sol lo han convertido en uno de los destinos de playa más populares de Europa durante todo el año. Situado a unos 5 kilómetros al sur de Puerto del Rosario, la capital administrativa de la isla, FUE gestiona más de 11 millones de pasajeros al año, con una mayoría abrumadora que llega y parte como parte de paquetes vacacionales organizados desde el Reino Unido, Alemania, los Países Bajos y los países nórdicos.
El aeropuerto dispone de dos pistas de aterrizaje —01L/19R y 01R/19L— y una terminal de pasajeros unificada reformada y ampliada durante la primera década de los años 2000 para absorber el crecimiento imparable del tráfico chárter. A pesar de esas mejoras, FUE opera con regularidad al límite o cerca de su capacidad máxima durante la temporada alta de sol de invierno (noviembre a abril) y durante el período estival de vacaciones escolares (julio y agosto). Cuando se producen incidencias —y en Fuerteventura ocurren con una frecuencia notable— las consecuencias se propagan por decenas de rotaciones posteriores.
Si tu vuelo en Fuerteventura llegó a su destino final con más de tres horas de retraso, fue cancelado con menos de 14 días de antelación o te denegaron el embarque por sobreventa, es muy posible que tengas derecho a hasta 600 € por pasajero en compensación al amparo del Reglamento CE 261/2004. Esta guía te explica la normativa, las condiciones específicas en FUE que generan incidencias con derecho a compensación y los pasos que debes seguir para recuperar lo que te corresponde.



